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La Matutina Digital
En Sus Manos
Por: Ruth Moreira - Ecuador
Jeremías 29:11
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Cuando miramos nuestra vida, muchas veces vemos piezas sueltas: momentos de gozo, otros de dolor, decisiones acertadas y otras que quisiéramos deshacer. Sin embargo, Cristo mira el cuadro completo. Nada escapa de sus manos. Él no improvisa; Él guía.
En los evangelios vemos a Jesús tocando vidas rotas, sanando heridas y dando propósito a quienes pensaban que no tenían nada que ofrecer (Marcos 1:40-42; Juan 4:13-14). Estas historias no solo revelan su poder, sino su carácter: un Salvador que se acerca, que escucha y que transforma.
La vida consagrada no significa ausencia de luchas, sino presencia de Cristo en medio de ellas. Él promete caminar contigo, sostenerte y darte dirección aún cuando no la ves con claridad. Cuando sometes tus planes a sus manos, Él les da forma, propósito y rumbo.
Hoy, entrégale a Cristo aquello que te preocupa: tu familia, tus decisiones, tu salud, tu futuro. No necesitas tener todas las respuestas; necesitas al que sí las tiene. Su promesa es guiarnos con "ojos de amor" (Salmo 32:8). No solo te mostrará el camino, sino que caminará contigo.
En los evangelios vemos a Jesús tocando vidas rotas, sanando heridas y dando propósito a quienes pensaban que no tenían nada que ofrecer (Marcos 1:40-42; Juan 4:13-14). Estas historias no solo revelan su poder, sino su carácter: un Salvador que se acerca, que escucha y que transforma.
La vida consagrada no significa ausencia de luchas, sino presencia de Cristo en medio de ellas. Él promete caminar contigo, sostenerte y darte dirección aún cuando no la ves con claridad. Cuando sometes tus planes a sus manos, Él les da forma, propósito y rumbo.
Hoy, entrégale a Cristo aquello que te preocupa: tu familia, tus decisiones, tu salud, tu futuro. No necesitas tener todas las respuestas; necesitas al que sí las tiene. Su promesa es guiarnos con "ojos de amor" (Salmo 32:8). No solo te mostrará el camino, sino que caminará contigo.
Señor Jesús, quiero poner mi vida en tus manos. Quita de mí la ansiedad de querer controlar lo que solo tú puedes dirigir. Forma en mí un corazón dócil, confiado, y lleno de fe.
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