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La Matutina Digital
Obediencia silenciosa
Por: Fernanda Zavala Trejo - Ecuador
Lucas 1:38
"Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia".
¿Qué hacer cuando alguien te trata injustamente? Es la pregunta que me hacía mientras recordaba una ocasión en la que me sentí atacada sin razón. Como humana quise defenderme, contar mi versión y que se hiciera justicia. Pensé que si hablaba, podría cambiar la imagen que otros estaban construyendo sobre mí.
Como cristiana también he aprendido a preguntarme: ¿qué hubiera hecho Jesús? Pero, en esta ocasión, la respuesta fue: ¿qué hicieron sus padres?
José y María tuvieron una misión muy especial: cuidar y criar al Hijo de Dios. Una responsabilidad que si tomamos en cuenta el contexto cultural y social, puso un peso enorme sobre ellos. Se despertaron rumores, críticas, señalamientos sobre la concepción de Jesús, y eso seguramente los acompañó por años.
Lo admirable es la respuesta de ellos. Decidieron obedecer, en silencio, aún cuando muchas voces se levantaron a su alrededor. Porque creyeron en la palabra que recibieron, no buscaron defenderse, aclarar rumores ni justificarse, avanzaron confiando en que esta era la voluntad del Señor.
Aún en su obediencia, Dios no los libró de las críticas, ni miradas acusadoras, pero tampoco los dejó solos, proveyó para cada situación y caminó junto a ellos fortaleciendo su fe.
Dios promete caminar con nosotros de la misma forma en que lo hizo con José y María. Él honrará nuestra obediencia, aún cuando los demás no entiendan.
Como cristiana también he aprendido a preguntarme: ¿qué hubiera hecho Jesús? Pero, en esta ocasión, la respuesta fue: ¿qué hicieron sus padres?
José y María tuvieron una misión muy especial: cuidar y criar al Hijo de Dios. Una responsabilidad que si tomamos en cuenta el contexto cultural y social, puso un peso enorme sobre ellos. Se despertaron rumores, críticas, señalamientos sobre la concepción de Jesús, y eso seguramente los acompañó por años.
Lo admirable es la respuesta de ellos. Decidieron obedecer, en silencio, aún cuando muchas voces se levantaron a su alrededor. Porque creyeron en la palabra que recibieron, no buscaron defenderse, aclarar rumores ni justificarse, avanzaron confiando en que esta era la voluntad del Señor.
Aún en su obediencia, Dios no los libró de las críticas, ni miradas acusadoras, pero tampoco los dejó solos, proveyó para cada situación y caminó junto a ellos fortaleciendo su fe.
Dios promete caminar con nosotros de la misma forma en que lo hizo con José y María. Él honrará nuestra obediencia, aún cuando los demás no entiendan.
Oración de hoy: Señor, ayúdame a confiar en ti y a no rendirme aunque la injusticia agobie mi ser. Dame un corazón sensible a tu voz y dispuesto a obedecer. En nombre de Jesús, amén.
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