365amigos - Devocional - 07/03/2026

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Mis rodillas raspadas y una eterna promesa que me enseñó mi abuelita

Por: Ariel Saltos - Ecuador

Salmos 91: 7 y 11

Caerán a tu lado mil, y 10 mil a tu diestra; más a ti no llegará... pues a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

Aún recuerdo la primera vez que caí y raspé mis rodillas; tenía 7 años y jugaba fútbol con mis amigos. Pero, también recuerdo a quien limpió mis heridas: mamita Melva (mi abuelita). Ella lo hacía con amor y sin renegar.

Con el paso de los años no eran mis rodillas las heridas, después fue mi corazón: mi papá falleció cuando yo tenía 8 años. Ese dolor no pudo curarlo mamita, pero, sí sus palabras y un mensaje de esperanza: "tu papi está descanso y despertará cuando venga Jesús".

Mamita Melva fue ese ángel enviado por Dios, para enseñarme del amor divino y su protección. Con ella aprendí a escudriñar la Biblia. Durante esos años, recuerdo que leímos el versículo "caerán a tu lado mil, y 10 mil a tu diestra; más a ti no llegará", en ese tiempo no entendí que significaba.

Hoy cumplo 29 años y mamita Melva tiene 2 años que partió al encuentro con el Señor. Pero nunca voy a olvidar esa promesa divina que me enseñó y que hoy la entiendo, porque, he pasado por momentos difíciles donde he querido tirar la toalla, pero que Dios siempre estuvo ahí y nunca me abandonó.

Capaz, hoy estés pensando caer y no levantarte o tengas heridas más fuertes que las que tuve en mis rodillas. Pero, recuerda que ese momento de dolor se irá y Dios nunca te abandonará, como nos prometió.
Como te conté: hoy es mi cumpleaños y el regalo que quiero en este día es que esta reflexión llene tu vida de bendición y que no olvides la promesa divina: que Dios nunca nos dejará solos. Amén.
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