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La Matutina Digital
La fe que hace posible lo imposible
Por: Carlos Enrique Oquendo - Italia
Hebreos 11:1
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Tiempo atrás trabajaba en la empresa DHL un día nos comunicaron que debías hacer un curso obligatorio y quien no lo realizaba perdería el puesto de trabajo, habían 3 fechas para realizarlo las cuales todas eran en sábado, yo le comenté a mi prometida con un poco de preocupación, a lo que ella me respondió: “tú ya sabes que debes hacer”. Le comenté a mi jefe que no asistiría al curso y me recalcó lo que sucedería, algunos días después se me acercó Marco y me dijo que no podía faltar, a lo que le respondí: que si Dios deseaba podría hacer que siga trabajando aqui sin hacer el curso y si no lo hace buscaría trabajo en otro lugar.
Unos días después me comentó Pino que un vendedor me acompañaría, cuando llegó el momento de salir le dije a la persona que me acompañaría en ese día que yo antes de salir a trabajar oraba y que si deseaba podía acompañarme, oramos y salimos, conversamos durante todo el camino y nos hicimos amigos, cuando llegamos donde el primer cliente bajó y el cliente le dijo: si me cambian a Carlos yo cierro en contrato con Uds, yo me sorprendí pero sucedió lo mismo con 3 clientes más. Al medio día regresamos a la empresa para almorzar y él se quedó ahí, yo salí nuevamente a trabajar cuando regrese Marco me dijo: Carlos la persona con la que saliste hoy es uno de los accionistas de la DHL y dijo que estaba alegre de que tuviéramos trabajadores como tú.
Unos días después me comentó Pino que un vendedor me acompañaría, cuando llegó el momento de salir le dije a la persona que me acompañaría en ese día que yo antes de salir a trabajar oraba y que si deseaba podía acompañarme, oramos y salimos, conversamos durante todo el camino y nos hicimos amigos, cuando llegamos donde el primer cliente bajó y el cliente le dijo: si me cambian a Carlos yo cierro en contrato con Uds, yo me sorprendí pero sucedió lo mismo con 3 clientes más. Al medio día regresamos a la empresa para almorzar y él se quedó ahí, yo salí nuevamente a trabajar cuando regrese Marco me dijo: Carlos la persona con la que saliste hoy es uno de los accionistas de la DHL y dijo que estaba alegre de que tuviéramos trabajadores como tú.
Le pregunté el nombre y me dijo Carlos, a lo que les respondí: “El es quien no puede hacer el curso porque el sábado va a la iglesia a alabar a su Dios”
No fui a la capacitación y no perdí el trabajo.
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