365 amigos
La Matutina Digital
Cuando La Vida Duele, Dios Escucha I
Por: Ronald Francisco López Márquez- Ecuador
Salmos 37:5
Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.
Hace 33 años, un día como hoy, Dios me permitió llegar a este mundo. Nací en un hogar humilde, donde papá y mamá disfrutaban de sus nueve hijos, y ese día uno más se sumaba a la familia. Crecer en un hogar numeroso no era fácil, pero el amor y la alegría que mis padres tenían por vernos crecer siempre fueron más grandes que las dificultades.
Sin embargo, la vida también trae pruebas profundas. El 3 de diciembre de 2011 fue un día que marcó para siempre nuestras vidas. Uno de mis hermanos sufrió un accidente en su moto y falleció. Para mis padres fue algo imposible de aceptar, y para mis hermanos y para mí, una herida que aún duele.
Con el tiempo trabajé durante ocho años en una de las empresas más grandes del país, La Clementina. Pero en el 2021 la empresa quebró y quedé sin trabajo. Parecía un retroceso pero Dios estaba preparando un nuevo camino. Fui invitado a unirme al colportaje, y en medio de madrugadas, viajes y oración, descubrí el propósito que Dios tenía para mí.
A finales del 2024, gracias al colportaje, pude viajar a Bolivia e iniciar mis estudios en Teología en la UAB. Hoy estoy en mi segundo año, y cada clase me recuerda que Dios fue quien abrió las puertas. De ser un trabajador de hacienda, estoy en camino a ser un ministro del Señor dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Sin embargo, la vida también trae pruebas profundas. El 3 de diciembre de 2011 fue un día que marcó para siempre nuestras vidas. Uno de mis hermanos sufrió un accidente en su moto y falleció. Para mis padres fue algo imposible de aceptar, y para mis hermanos y para mí, una herida que aún duele.
Con el tiempo trabajé durante ocho años en una de las empresas más grandes del país, La Clementina. Pero en el 2021 la empresa quebró y quedé sin trabajo. Parecía un retroceso pero Dios estaba preparando un nuevo camino. Fui invitado a unirme al colportaje, y en medio de madrugadas, viajes y oración, descubrí el propósito que Dios tenía para mí.
A finales del 2024, gracias al colportaje, pude viajar a Bolivia e iniciar mis estudios en Teología en la UAB. Hoy estoy en mi segundo año, y cada clase me recuerda que Dios fue quien abrió las puertas. De ser un trabajador de hacienda, estoy en camino a ser un ministro del Señor dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Dios puede cambiar tu historia también. Solo encomienda tu camino a Él y Él hará.
Comentarios (0)